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SANTA ODILIA Profecias de hace 1300 años
Santa Odilia pronto se cansó de la vida de
princesa y convenció a su padre para convertir en convento uno de sus
castillos, donde vivió como abadesa hasta sus últimos días, en el año
720 de nuestra Era.
Las profecías de Santa Odilia realizadas hace mas
de 1300 años son de una precisión asombrosa, por ejemplo, sobre la
Segunda Guerra Mundial, describe con lujo de detalles el advenimiento de
Hitler, los combates aéreos, las ciudades en llamas y la caída de
Berlín.
“Escucha, hermano mío! He visto el terror de los
bosques y de las montañas. El espanto ha helado a los pueblos. Ha
llegado el tiempo en que Alemania será llamada la nación más belicosa de
la tierra. Ha llegado la época en que surgirá de su seno el guerrero
terrible que desencadenará una guerra mundial, y que los pueblos en
armas llamarán el Anticristo, aquel que será vituperado por las madres
en llanto por sus hijos que como Raquel, ninguno podrá consolar”
“Veinte distinta naciones combatirán en esta
guerra. El conquistador partirá de las riberas del Danubio. La guerra
que emprenderá será la más espantosa que los seres humanos hayan visto.
Las armas escupirán fuego y los cascos de los soldados tendrán puntas y
lanzarán relámpagos, mientras sus manos empuñarán antorchas encendidas.
Obtendrá victorias por tierra, por mar y por el cielo; se verán en
efecto sus guerreros alados, en cabalgatas inimaginables, levantarse en
el firmamento para recoger las estrellas y luego tirarlas sobre las
ciudades, provocando grandes incendios. Las naciones serán presa del
estupor, y se dirán: ¡¡De donde viene este espanto!!?”
“La tierra será sacudida por el choque de los
combates. Las flores serán rojas por la sangre y los mismos monstruos
marinos huirán espantados al fondo de los océanos. Las generaciones
futuras se asombrarán de que sus adversarios no hayan podido
obstaculizar sus victorias. Torrentes de sangre humana correrán en torno
a la montaña.
Será la última batalla. El conquistador habrá
alcanzado el apogeo de sus triunfos hacia la mitad del sexto mes del
segundo año de guerra. Será el fin del primer período llamado de las
victorias sangrientas. El creerá entonces de poder dictar sus
condiciones. La segunda parte igualará en duración la mitad de la
primera.
Ella será llamada el período de la dominación.
Será rica en sorpresas que harán temblar a los pueblos. Hacia la mitad
de dicho período los pueblos sojuzgados pedirán al conquistador: la paz!
Pero no habrá paz. No será el fin sino el inicio del fin, cuando el
combate sea librado en la Ciudad de las Ciudades. A este punto muchos de
los suyos querrán lapidarlo. Y ocurrirán cosas prodigiosas en Oriente.
La tercera fase será de breve duración.
Será llamada fase de invasión, porque por una
justa compensación el país del conquistador será invadido por todas
partes. Los ejércitos serán diezmados por una gran epidemia, y todos
dirán que “es la mano de Dios”. Los pueblos creerán que su fin está
próximo.
El cetro cambiará de mano y las madres se
alegrarán. Todos los pueblos que fueron despojados recuperarán lo que
perdieron y algo más. La región de Lutecia será salva a causa de sus
montañas benditas y por la devoción de sus mujeres. Y sin embargo todos
hubieran creído lo contrario.
Pero los pueblos irán a la montaña y darán
gracias a Dios. Los hombres habrán visto cosas tan abominables en esa
guerra que las generaciones sucesivas no lo podrán creer.
Desgracia para aquellos que no teman al
Anticristo, porque él causará nuevos crímenes. Pero la era de paz
seguirá a la de hierro y se verán los dos cuernos de la luna reunirse a
la Cruz. Porque en aquellos días los hombres temerosos en verdad
adorarán a Dios. Y el Sol brillará con un esplendor inconcebible”.
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Monasterio de Sainte-Odile en la cima del monte homónimo, lugar representativo de la cultura religiosa de Alsacia y sitio donde se encuentran vestigios del llamado muro pagano, declarado monumento histórico de Francia en 1840
Fotografia de la tapa de un libro sobre Santa Odilia.
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